EDITORIAL: “SIN CONFIANZA NADA PUEDE FUNCIONAR BIEN”

In SOCIEDAD by FM de la Montaña

“Según el diccionario de la Real Academia Española, el término confianza tiene los siguientes significados: 1) Esperanza firme que se tiene de alguien o algo; 2) Seguridad que alguien tiene en sí mismo; 3) Presunción y vana opinión de sí mismo; 4) Animo, aliento, vigor para actuar y otras acepciones.
Cuando a mediados de 2019 en primera vuelta y luego en ballotage el actual presidente Alberto Fernández fue elegido presidente de la Nación, no tengo dudas que entre otras cosas lo logró por la progresiva pérdida de confianza que generó en el electorado el gobierno de Mauricio Macri, quien asumió en diciembre de 2015 y llegó muy desgastado a la entrega del poder en el mismo mes de 2019.
En las PASO la dupla de los Fernández ganó claramente la elección por un 16 por ciento de ventaja, una cantidad de votos que a priori se calculaba indescontable en segunda vuelta, cosa que sucedió pero no con la diferencia que muchos encuestadores auguraban, ya que el actual mandatario subió menos de un punto respecto a la primera vuelta, mientras que Macri, a pesar de muchos errores, fue acompañado por poco más del 40 por ciento de los votantes, es decir, que sumó casi un 9 por cientos más de votos de los que obtuvo en las PASO.
Uno de los hechos que durante y a posteriori del triunfo de la dupla del Frente de Todos, remarcaron muchos medios no afines a la actual conducción, fueron las múltiples declaraciones del presidente Alberto Fernández castigando duramente a su compañera de fórmula Cristina Fernández. Eso se encuentra fácilmente en cualquier archivo, no es invento de quien suscribe ni nada que la mayoría de los argentinos no hayan visto o escuchado. Es que fuimos muchos los que nos sorprendimos cuando la ex presidenta anunció quien lo acompañaría no como vice sino como presidente. Ese anuncio fue único y difícilmente se repita, un “segundo” entre comillas anunciando a un primero; pero qué pasó, tan fácil limaron asperezas, cómo pudo ser si a Alberto luego que abandonó el gobierno kirchnerista no le faltó nada por decir de Cristina y no eran precisamente elogios. Es más, la pregunta sería qué no dijo sobre la actual presidenta del Senado de la Nación.
La cuestión es que el nuevo gobierno comenzó su mandato y tras acomodarse en Olivos y en la sede de gobierno de Balcarce 50, Alberto Fernández se encontró a los tres meses con la pandemia que es real que afectó y afecta al mundo de una manera horrible. El presidente tomó una postura paternal, intentó cuidar a la población, expresó que no quería muertos ni sufrimiento entre los argentinos, se rodeó de epidemiólogos y agarró la posta mediática. Los primeros dos meses la ciudadanía se acopló y respetó a rajatabla las decisiones y la una nueva vida que se presentaba, esperando un pico de casos que se retrasó mucho más de lo anunciado.
Nos cansamos de escuchar a los especialistas decir que “el mayor número de casos llega en quince días llega; será a mediados de mayo; tal vez a fines de ese mes; posiblemente en las primeras semanas de junio; capaz que a mitad de año; puede ser durante el receso de invierno”. Eran todos entendidos, pero se convirtieron en pronosticadores, algunos lo manejaron como un prode. La cuestión es que llegó con toda su fuerza a Buenos Aires y las grandes ciudades en agosto, y la población ya estaba sin plata, muchos habían cerrado sus pequeños negocios y empresas, millones se quedaron sin trabajo y el derrumbe hoy está a la vista. Todo lo que viene sucediendo en estos últimos poco más de 200 días, hizo que se perdiera rápidamente la confianza por parte de la sociedad. Fernández según las encuestas tenía el apoyo de la mayoría de la población, siete meses después no sólo está en fojas cero sino que además ya lo están dejando muchos de su propia tropa. El profesor y presentador televisivo de origen americano Bergen Evans nunca dimensionó que su frase sería tan utilizada en los ámbitos políticos. Fue el inventor de aquel comentario que hemos repetido muchas veces en tono de broma y otras muy en serio, sobre que la principal actividad de las ratas consiste en abandonar los barcos que se hunden, presuponiendo que esos pequeños y pocos queridos animales tienen una instintiva pre consciencia de un hecho terrible que está por suceder. Más simple, cuando algunos ven que todo se derrumba, se las toman, huye y es una conducta humana que no siempre se asume. Así parece que está sucediendo con conspiscuos personajes que apoyaron al actual gobierno que atraviesa una crisis que no esperaban ni propios ni extraños.
A la pandemia que ha dañado tanto a la sociedad, debemos añadirle un país económicamente más que deteriorado, con una población de casi 20 millones de pobres, con inflación creciente, un dólar en negro (el que consigue aquel que puede ahorrar) que está más de cuatro veces por encima de lo que salía hace menos de un año. Y el presidente pide que la gente se refugie en pesos. No es una cuestión de creencia, es una crisis enorme de confianza. Desde ya que la gente no cree si le sugieren refugiarse en una moneda que no desea nadie y es la nuestra. Si le dicen llueve se pone gorra, chomba y pantalón corto; si le señalan que afuera está hermoso y hace calor se abriga. Ese ejemplo extremo ejemplifica lo que pasa con las decisiones nacionales, que lógicamente repercuten en los niveles provinciales y locales, porque la dependencia de los estados menores con el Estado Nacional es cada vez mayor.
Un peronista de los viejos, de aquellos que militaron toda su vida y no se identifica con el actual kirchnerismo o neo kirchnerismo encarnado en La Campora y sectores de militantes más jóvenes, me señaló: “siento que repuntar esta situación se hace imposible, sino hay un acuerdo con la oposición o un cambio de timón asombroso, nadie creerá nada; cómo gobernas si todo lo que haces, anuncias y presentas no es bien recibido por la gente o los mercados”, añadió con desazón.
Estamos en una crisis muy fuerte y la pérdida de confianza es lapidaria para cualquier gobernante y en muchos estados del ser humano. En una pareja es una tarea titánica repuntar ante la ausencia de confianza mutua; en una familia donde alguien falla –sobre todo en sociedades comerciales- volver a confiar es dificultoso, sino imposible y así podría nombrar muchas situaciones cotidianas. La confianza no es una cuestión de poder económico, sino muchos la hubieran comprado porque a varios les sobra dinero y poder. Es creer en tu semejante sin reparos, sin pensar con segundas intenciones; es depositar en un gobierno, por caso, las decisiones que repercutirán en nuestra vida y las de nuestros seres queridos. Confiar no es menor y ganarse la confianza mucho menos.
Si la confianza es un sentimiento que se tiene sobre algo o alguien, de acuerdo a su desempeño en la vida y a la línea que haya seguido en sus conductas, es decir, que su proceder sea consecuente con su forma de actuar y pensar a lo largo del tiempo, es obvio que recuperarla será subir una montaña sumamente empinada por parte del presidente que hace unos años denostaba a su compañera de fórmula, de la que dijo de todo menos cosas buenas y al que se añade que está rodeado por muchos políticos en los que la sociedad tampoco confía.
Lo llamativo es que sólo van casi once meses de gobierno, faltan más de tres años para culminar el actual mandato y recuperar la confianza será una labor de alfarero para Alberto Fernández y quienes lo acompañan. La crisis es enorme, el país y su gente no está sobrada de tiempo.”

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Pablo Matilla nació en General Pico, donde cursó sus estudios primarios y secundarios. Luego vivió en la ciudad de Córdoba donde se recibió de Técnico en Comunicación Social en la Escuela de Ciencias de la Comunicación, de la Universidad Nacional de Córdoba. Hizo pasantías en radios cordobesas y en el área de deportes de La Voz del Interior. A su retorno a La Pampa trabajó en radio LU37 siguiendo la campaña de Liga Nacional de Básquet de Independiente y Pico Fútbol Club y en un diario familiar fundado en 1923: La Reforma. Se radicó en San Martin de los Andes con su esposa en 1999, trabajó en radio, hizo colaboraciones para medios digitales y diarios regionales, como así también para medios nacionales. Actualmente trabaja en el Hospital de San Martin de los Andes desde hace 17 años. Durante muchos años en áreas de atención al público y administrativas; desde hace 3 años en que se creó el cargo a nivel de Salud Provincial se desempeña en comunicación y prensa del mismo hospital.

Desde hace cinco años es relator en la Transmisión del Tetratlon de Chapelco y actualmente conduce el programa MODO VIERNES en FM de la Montaña. Todos los Viernes de 17 a 19hs por el 105.1 en San Martin de los Andes

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