PAULA PARETO, LA PEQUEÑEZ DE UN ENORME EJEMPLO

In DEPORTES by FM de la Montaña

Editorial de Pablo Matilla en Sin Vueltas, miércoles 28 de julio.

La apatía nos está ganando, no le pasa que mira televisión, escucha radio o lee un portal digital y le cuentan como cerraron las listas para las PASO y su cabeza está en otro lado. Siento que ya no es que se vayan todos, porque esa postura también es sacarnos del medio a nosotros mismos, si en definitiva con millones para hacer campañas o con bolsillos flacos, los que llegan a ocupar un puesto electivo es por nuestro voto. Sabido es que las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias, o sea las PASO, son una especie de interna general de donde saldrán quienes consigan los votos necesarios para la final de noviembre.

Ya que estamos atravesando los Juegos Olímpicos, que deberían haber sido el año anterior, pero se postergaron para el actual  y sin la presencia público, algo que me apena observar, en un mes y medio tendremos la clasificación, y en el anteúltimo mes del calendario anual, la gran final para vez quien llega a las Cámaras de Diputados (Neuquén sólo elige eso) y Senadores.

Pensaba el día que comenzaron los Juegos Olímpicos, cuanto de muchos de los deportistas que nos representan deberían aprender quienes nos dirigen, aquellos y aquellas dirigentes que toman decisiones por millones y que en muchos casos ni saben, o nos les interesa, que sucede realmente puertas adentro de los hogares argentinos. Eso sí,encargan encuestas todo el tiempo, y cuando ven que el humor social pone en peligro el status quo, dan pequeños golpes de efecto, pero nada de fondo ni que cambie la realidad  de los que padecen o quienes ven que su esfuerzo es en vano porque día a día van quedándose un poco más atrás en todas las aristas de su vida.

Hablaré de una sola deportista, pero hay cientos que seguramente hacen el sacrificio que hizo ella. El día de la inauguración oficial de los Juegos Olímpicos de Tokio, uno de los seis elegidos para portar nada más ni nada menos que la bandera olímpica fue Paula Pareto. Detrás de esa diminuta figura se esconde una vida de 35 años de esfuerzo, dedicación y hacer todo lo que corresponde para llegar lo más lejos que pudo, aquello por los que debemos enorgullecernos y decirle al mundo: “ves esa chica petisita, que está en el dojo,  o sea el ring de los judocas, mírala, es tremendamente fuerte, muy valiente y deja hasta lo último de su ser para representar a la Argentina”.

La Peque es de los deportistas que nos sacaron lágrimas de emoción cuando ganó o perdió porque en ella nos veíamos reflejados como argentinos, ya que más allá de las condiciones naturales que la vida le dio, se rompió el lomo laburando y entrenando para lograr estar entre los mejores. Nada de lo que hizo fue casualidad, antes de esos minutos de gloria, hubieron momentos difíciles, madrugones, desesperanzas y vuelta a poner lo que hay que poner para seguir. Así como ella, muchos y muchas deportistas entrenan quijotescamente a veces sin saber si podrán llegar a una competencia internacional simplemente porque no tienen con que solventar los gastos.

Pareto, es una joven que a los 22 años ya representó a la Argentina en un juego olímpico en Beijing 2008. Luego le siguieron los Juegos de Londres 2012, Río de Janeiro 2016 y ahora en Tokio. Fue la primera mujer argentina en ser campeona olímpica y en lograr dos medallas doradas individuales, además de representar al país en Panamericanos, mundiales y cuanta competencia de renombre hubiera con resultados sorprendentes. Uno podría decir y bueno todo eso lo logró porque además de condiciones le sobraba el tiempo. No fue el caso.

Paula proviene de un hogar de trabajo, donde el esfuerzo a nivel familiar era cumplir con las tareas que cada integrante de la casa tenía. Eligió el judo y fue su forma de vida, a partir de ese deporte transcurrieron el resto de sus gustos; y seguramente se perdió salidas con amigas y amigos en la adolescencia previo a un torneo, o habrá tenido que privarse de una comida para mantener su peso y competir en la categoría que le correspondía; no tengo dudas que tomó aviones e hizo escalas en lugares insólitos para poder llegar al destino de una competencia. Es decir, todo aquello que no nos cuentan y son parte de la vida de un deportista de elite, de una disciplina amateur con el aditamento de ser argentinos. Porque ser de los mejores del mundo, pero entrenando en Argentina con escaso apoyo del Estado que aparece en muchas oportunidades cuando se logran las medallas o los triunfos que se mediatizan, falta de infraestructura, la inseguridad que significa moverse en grandes ciudades y todo tipo de contratiempos, es doblemente valioso.

La Peque no fue sólo una tremenda deportista de la que deberíamos sentirnos orgullosos y decir yo soy de donde es Pareto,además estudió medicina, se recibió y hoy es traumatóloga. Es la mejor deportista que dio el judo argentino pero aparece en las tapas de los diarios para los eventos deportivos mundiales y alguna que otra vez en una nota de color cercana a esos hechos destacados.

Alguna vez sintió hablar de Paula Pareto compareciendo ante un juez, o de esta joven profesional y mejor deportista denunciada por corrupción. Sabe si como parte de su entrenamiento diario tiró bolsos con dinero al patio de un convento, o fue parte de alguno de los típicos negociados que suelen trascender en diferentes gobiernos de distintos colores partidarios. Será responsable esta chica de la inflación argentina y que tengamos tantos pobres y gente en situación de indigencia; la Peque tiene algo que ver con qué a la gente no le alcanza su sueldo y sufre día a día un poquito más. Definitivamente no.

Paula Pareto será recordada como esa pequeña gran deportista, hoy médica, que dio todo por su país y fue en lo deportivo despedida con el máximo honor que se puede, un corredor realizado por sus pares y que seguramente muchos nos sumaríamos para que se haga gigante. ¡¡Hay Peque, cuantos quisieran emularte, pero aún en tu pequeña humanidad no te llegan ni a los talones!!.

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