Una mujer policía denunció ser víctima de persecución y hostigamiento dentro de la fuerza

In SOCIEDAD by FM de la Montaña

Una oficial principal de Zapala denunció estar sufriendo una verdadera pesadilla desde hace cuatro años dentro de la Policía de Neuquén. En el marco de la Ley 2785 y por recomendación de la oficina de Atención a la Víctima indicó ser víctima de persecución y hostigamiento.

Todo comenzó en 2018 cuando ella terminó la relación con su pareja, un policía, y comenzó a salir con otro hombre de la fuerza. Los hombres tuvieron una pelea a golpes de puño, e increíblemente, esto le valió una sanción a ella. “Fui a ver a una fiscal, llamé a distintos abogados, me comuniqué con el 148, desde donde llamaron a la Jefatura. Lo único que recibí fueron sanciones”, contó la mujer.

Explicó que le cayeron sanciones por haber buscado asistencia por fuera de la Policía, lo que significó una “falta a la ética y moral”. Es decir, recurrir a los distintos organismos de los cuales dispone el Estado ante la violencia de género se contrapone con los reglamentos internos. Le dieron 12 días de sanción y eso le impidió ascender.

Tiempo más tarde, tras una gestión de 7 concejales de Zapala, la mujer logró hablar con la ministra de Seguridad Vanina Merlo, en ese entonces, y así tuvo una reunión con el jefe de la Policía. Le ofrecieron mudarla a Aluminé y darle una casa para que pueda vivir junto a sus tres hijos.

“Me cambiaron de destino y me enviaron a Aluminé. Por resolución me dieron una casa institucional para mí y mis tres hijos, pero luego vino un nuevo jefe de comisaría y me sacó la casa y me mandó a otra que no tenía ni cocina, ni calefón, ni calefactores”, indicó.

Esta semana, la situación volvió a recrudecer. En la madrugada del sábado 11 de junio la oficial se descompensó y la trasladaron al hospital. Tenía un cuadro de estrés severo. ¿Qué pasó? Tras hacer la denuncia en el marco de la Ley 2785 por violencia de género, desde la fuerza le ofrecieron otro destino, Villa Pehuenia. En ese punto, su ser se dinamitó por dentro y terminó en el hospital.

En vez de ofrecerle una solución, buscan seguir mudándola de ciudad. Sus reclamos la pusieron en un lugar incómodo porque dentro de “la familia policial”, ella resulta “conflictiva”. “Yo quiero una solución y no que me pasen de un lado a otro por no darme una respuesta. Llevo años dentro de la policía y lo único que quiero es que me respeten”, concluyó esta semana la oficial principal.